
Tú y solo tú. Ese es mi destino. Conmigo a tu lado, de tu mano en el mismo sendero, ¿recuerdas? Caminar uno al lado del otro, sin dejar que ninguno tire del otro. Si hay que subir una cuesta nos apoyaremos, y si es cuesta abajo nos entrará la flojera de la risa. Y rodaremos. Todo sobre ruedas.
Siempre te he soñado, antes incluso de conocerte, no es un tópico, es verdad.
Todo tú, tú, Mariano.
Helena de Troya