Finalmente hubo que operar... Si no lo hacíamos sufriría con toda seguridad una "
displaxia" de cadera, muy típica en los pastores alemanes por la postura típica caída de las patas traseras. Pero bueno la operación consistió en "inhibir" el crecimiento de una parte de la cadera (cortando un cartílago...) lo que hace que la otra sí crezca y recubra la unión de un hueso con otro (de la cadera al de la pata) o algo así. Entró el viernes a las 9,30 h y entre despertar etc, lo recogimos por la tarde 17,30 h. Y caminando que salió así que en sí la operación no fue nada. Eso sí, tiene una
rajita de unos 7
cms al lado de su...."pito" pero nada, con
pastillicas para el dolor y ni infección ni quejarse. Es un perro-toro. Qué pasada que ganas tenemos de poder sacarlo a la calle porque es un perro que enamora e impone.
Saludos veterinarios:
Helena de Troya